


Las tensiones en rutas clave del petróleo, como el estrecho de Ormuz, han vuelto a mostrar la fragilidad del suministro energético global. En ese escenario, las reservas de crudo de Venezuela vuelven a entrar en la conversación.
Los estrechos son pasos naturales de agua que conectan mares u océanos y que, por su ubicación geográfica, se convierten en rutas obligadas para la navegación internacional. Aunque suelen ser corredores relativamente angostos, por ellos circulan buques que transportan petróleo, gas, alimentos y mercancías entre continentes.
Su importancia es estratégica. Cuando uno de estos pasos se ve afectado por conflictos, tensiones geopolíticas o accidentes, las rutas marítimas se alargan y los costos del transporte aumentan. El impacto se siente rápidamente en los mercados energéticos y en la economía global.
Uno de los puntos más sensibles del sistema energético mundial es el estrecho de Ormuz, ubicado entre Irán y Omán. Esta vía conecta el golfo Pérsico con el océano Índico y constituye la principal salida marítima para el petróleo producido en la región.
Según la Encyclopaedia Britannica, cerca de una quinta parte del petróleo que se consume en el mundo atraviesa el estrecho de Ormuz. “Más del 20 % de las exportaciones mundiales de petróleo y gas natural licuado pasa por el estrecho, que funciona como la principal ruta para el petróleo exportado desde Irán, Irak, Kuwait, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos, aunque este último tiene la capacidad de desviar la mayor parte de sus exportaciones a través de su emirato de Fujairah, en el golfo de Omán”.
El golfo Pérsico alberga cientos de plataformas petroleras y campos de gas natural licuado que abastecen mercados en Asia, Europa y América. Por esa razón, cualquier interrupción en este paso marítimo genera preocupación inmediata en los mercados internacionales de energía.
El impacto de las disrupciones en corredores estratégicos ya se ha visto en otras partes del mundo. El canal de Suez, en Egipto, es una de las principales rutas comerciales entre Asia, Europa y América.
Datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos indican que el canal de Suez es uno de los corredores estratégicos del comercio energético mundial. Según la entidad, “aproximadamente el 10 % del petróleo transportado por vía marítima en el mundo pasa por el canal de Suez”.
Desde finales de 2023, los ataques de rebeldes hutíes contra buques comerciales en el mar Rojo redujeron significativamente el tráfico por el canal de Suez. Ante los riesgos de seguridad, numerosas navieras optaron por desviar sus embarcaciones alrededor del Cabo de Buena Esperanza, una ruta más larga que incrementa los tiempos de tránsito y los costos logísticos, según análisis del Fondo Monetario Internacional y centros de estudios sobre comercio marítimo.

En escenarios de tensión en las principales rutas energéticas, el suministro proveniente de otras regiones adquiere mayor importancia. En ese contexto, Venezuela aparece como uno de los actores potencialmente más relevantes del sistema energético global.
Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo. Según Investopedia, el país cuenta con alrededor de 300.000 millones de barriles, cerca del 17 % del total global, lo que lo sitúa por encima de otros grandes productores como Arabia Saudita e Irak.
Las refinerías del Golfo de Estados Unidos han sido históricamente adaptadas para procesar crudos pesados como el venezolano. En ese contexto, una mayor cooperación energética entre ambos países podría contribuir a ampliar la oferta disponible en los mercados internacionales.
En escenarios donde rutas como el estrecho de Ormuz enfrentan interrupciones, la capacidad de producción y refinación fuera del Medio Oriente adquiere mayor relevancia para la estabilidad del suministro global.
A La Tilde funcionarios del Departamento de Defensa de Estados Unidos explicaron que, este escenario también tiene implicaciones estratégicas para el hemisferio occidental, ya que las tensiones que afectan las rutas energéticas globales “aumentan la importancia de llevar la producción en Venezuela nuevamente a niveles históricos o superiores”, al tiempo que generan “el beneficio adicional de negar ese petróleo a actores adversarios externos al hemisferio occidental”.
En un contexto de disrupciones en corredores energéticos globales, el restablecimiento de la producción en el continente americano puede contribuir a diversificar el suministro y reducir la exposición a cuellos de botella como el estrecho de Ormuz.
Las crisis tienen repercusiones en América Latina. En países como Colombia, el aumento en los precios internacionales del petróleo puede traducirse en mayores costos de transporte y presiones inflacionarias.
Al mismo tiempo, los países productores de hidrocarburos pueden beneficiarse de mayores ingresos por exportaciones energéticas.
Panamá, por su parte, ocupa una posición particular dentro del comercio global debido al canal interoceánico que conecta los océanos Atlántico y Pacífico.
El canal de Panamá es una de las infraestructuras logísticas más importantes del comercio internacional. Cada año más de 14.000 embarcaciones lo utilizan para reducir distancias entre los océanos Atlántico y Pacífico y facilitar el intercambio de mercancías entre continentes, según estadísticas de la Autoridad del Canal de Panamá.
La experiencia reciente del canal de Suez ha demostrado que incluso incidentes aislados pueden provocar retrasos millonarios en las cadenas de suministro globales. Por esa razón, la estabilidad y seguridad de estos corredores marítimos es considerada un asunto estratégico para el comercio internacional.
En un mundo donde la energía y el comercio dependen de rutas específicas, la interrupción de un estrecho puede alterar mercados a escala global. En ese contexto, la disponibilidad de grandes reservas energéticas fuera de los principales focos de tensión vuelve a adquirir importancia. Venezuela, con el mayor volumen de reservas probadas del planeta, aparece nuevamente en el mapa de las posibles respuestas ante crisis en el suministro energético mundial.

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