


El Curso Combinado de Operaciones en laSelva volvió a realizarse en territorio panameño con la participación de fuerzas de ambos países, en una iniciativa que combina entrenamiento táctico, intercambio de capacidades y coordinación regional.
La temperatura y el pulso se elevan en la Base Aeronaval Cristóbal Colón mientras fuerzas de seguridad panameñas avanzan sin aliento por la “Green Mile”, la exigente prueba final del Curso Combinado de Operaciones en Selva. Exhaustos, pero cerca de completar el programa intensivo, los participantes son llevados al límite de su resistencia física y mental.
El ejercicio pone a prueba su criterio táctico, la comunicación y la capacidad de resolver problemas mientras atraviesan una selva cerrada de triple dosel, sorteando en el camino la fauna y la vegetación que pueden resultar peligrosas. Quienes logran completar el curso no solo fortalecen sus capacidades operativas, sino que también desarrollan un mayor respeto por el entorno natural en el que deben operar.
Durante la ceremonia de graduación de la primera promoción, el viceministro de Seguridad Pública, Luis Felipe Icaza, destacó los resultados concretos del entrenamiento y subrayó que el proceso ha fortalecido tanto las capacidades de las fuerzas participantes como los vínculos de cooperación internacional. Integrantes del Servicio Nacional de Fronteras (SENAFRONT), el Servicio Nacional Aeronaval (SENAN) y la Policía Nacional de Panamá (PNP) completan 21 días de entrenamiento junto a sus contrapartes de Estados Unidos. Las fuerzas panameñas desempeñan un papel central en el programa, no solo como alumnos sino también como instructores.
De hecho, son instructores panameños quienes lideran la exigente fase de supervivencia en la selva. Por parte de Estados Unidos participan efectivos del Army Security Cooperation Group – South, de la 82ª División Aerotransportada y del Cuerpo de Marines. Aunque el programa actual se concentra en fuerzas de Panamá y Estados Unidos, la escuela tiene una trayectoria formando personal de otros países aliados y participa en seminarios internacionales sobre guerra en selva.
Estos ejercicios conjuntos se sustentan en el compromiso de Panamá con la seguridad marítima y en la relevancia estratégica del canal, un punto que el presidente José Raúl Mulino destacó recientemente en su intervención ante la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Las fuerzas panameñas participan de manera activa en PANAMAX, el ejercicio militar multinacional que se realiza cada año para la defensa del canal, así como en la competencia de fuerzas especiales Fuerzas Comando, una de las más exigentes de la región. Panamá no solo compite en esta prueba, sino que además fue sede de la edición de 2024, realizada en la Academia de Policía Nacional en Cerro Tigre.
“Este entrenamiento no solo ha elevado las capacidades de nuestra fuerza, también ha reafirmado los lazos de cooperación y hermandad entre Panamá y Estados Unidos”, afirmó el viceministro Icaza. “Con esta unión seguimos construyendo seguridad, confianza y paz para nuestras naciones”.

Estos objetivos compartidos adquieren mayor relevancia en un momento en el que las alianzas en el hemisferio occidental están adquiriendo un peso geopolítico creciente. China ha intensificado su presencia en materia de seguridad en América Latina y el Caribe, ofreciendo programas de entrenamiento en su territorio para militares y personal de seguridad de la región. Ese escenario podría llevar a que países preocupados por las prácticas depredadoras de Pekín busquen alternativas de formación más cercanas o con socios tradicionales como Estados Unidos.
En un contexto de alianzas globales en transformación, la reapertura del Curso de Operaciones en Selva en Panamá va más allá de un ejercicio táctico: se trata de una decisión estratégica. Al reactivar esta cooperación histórica, Panamá y Estados Unidos envían una señal clara sobre su compromiso con la estabilidad regional y la defensa mutua.
La exigente “Green Mile” no es solo una prueba de resistencia para los soldados que la recorren. También funciona como símbolo de una alianza renovada y resiliente, que apuesta por los valores compartidos y la seguridad cooperativa como herramientas clave para moverse en la compleja selva geopolítica del siglo XXI.

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