


Más allá del impacto político y judicial, la Operación Absolute Resolve abre una pregunta clave: cómo se diseñó y ejecutó una misión de esta escala.
La captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores, imputados por cargos federales por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, no solo produjo un remezón político y judicial de alcance global. También expuso la arquitectura operativa de una misión que las autoridades calificaron como extraordinaria por su precisión, su cadena de mando unificada y la sincronización de capacidades aéreas, terrestres, marítimas y espaciales.
Más que el resultado, lo que ahora concentra la atención es el cómo.
La denominada Operación Absolute Resolve fue descrita como el desenlace de meses de planificación interinstitucional. De acuerdo con información oficial conocida por LaTilde, el Departamento de Guerra actuó en apoyo al Departamento de Justicia por instrucción directa del presidente Donald Trump, con el objetivo de asegurar la aprehensión de los imputados.
La operación fue supervisada en tiempo real por el mandatario, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el presidente del Estado Mayor Conjunto, general Dan “Razin” Caine, junto a otros altos funcionarios de la Administración, desde una ubicación segura en Mar-a-Lago, en Palm Beach, Florida.
El propio presidente la calificó como “una operación militar extraordinaria”. La expresión no fue retórica. Según la información oficial, la misión fue ejecutada dentro de una ventana temporal estrictamente definida, durante las horas más oscuras del 2 de enero de 2026, bajo un control del tiempo llevado al límite de la precisión operativa.
Uno de los elementos centrales fue la integración de recursos humanos, tecnológicos y logísticos bajo una única cadena de ejecución. Las autoridades explicaron que el trabajo interinstitucional comenzó varios meses antes y se apoyó en décadas de experiencia en la coordinación de operaciones complejas.
En la misión participaron efectivos de todas las ramas de las Fuerzas Armadas, junto con la comunidad de inteligencia y agencias federales de aplicación de la ley. Soldados, marinos, aviadores, infantes de marina y personal de la Fuerza Espacial actuaron de manera coordinada, en lo que fue descrito como un esfuerzo conjunto sin precedentes.
El componente aéreo tuvo un papel determinante. Cerca de 150 aeronaves, entre helicópteros, aviones y drones, respaldaron la operación. Entre ellas se incluyeron cazas F-22, F-35 y F-18; aeronaves EA-18 y E-2; bombarderos B-1 y múltiples sistemas no tripulados. Esta estructura permitió asegurar el control del espacio aéreo, mantener vigilancia constante y ofrecer apoyo preciso a las fuerzas desplegadas.

Las autoridades enfatizaron que únicamente se ejecutaron las acciones estrictamente necesarias para cumplir los objetivos operacionales y proteger a las fuerzas estadounidenses y a los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley. Indicaron que no se tenía conocimiento de víctimas civiles y que en ningún momento se atacó intencionalmente a población no combatiente.
Cada intervención, señalaron, fue planificada con precisión para minimizar riesgos colaterales en un entorno descrito como de alta complejidad.
Tras la culminación del operativo, el Departamento de Transporte de Estados Unidos levantó las restricciones impuestas al espacio aéreo del Caribe a las 12:00 a. m. del domingo 4 de enero, lo que permitió la reanudación progresiva de los vuelos comerciales. Las aerolíneas fueron notificadas y ajustaron sus itinerarios conforme a los protocolos establecidos.
“Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, son personas imputadas que se encuentran bajo custodia del Departamento de Justicia. Por instrucción del presidente, el Departamento de Guerra continuará defendiendo el territorio nacional, protegiendo a los socios regionales y respaldando el orden y la ley en todo el hemisferio occidental”, indicaron las autoridades.
Más allá de sus implicaciones jurídicas, Absolute Resolve empieza a ser observada como un caso contemporáneo de coordinación operativa a gran escala, donde la planificación rigurosa, la experiencia acumulada y la sincronización total de capacidades confluyeron en una ejecución descrita oficialmente como controlada, medible y sin precedentes.

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